Hace frío a veces, cuando uno está solo. Hace frío a veces,
porque no se siente la ansiedad del momento previo a cumplir un sueño. Hace
frío a veces cuando no se siente un abrazo, o una mirada cálida.
Hace frío y las rosas mueren, mientras todo se vuelve gris y
blanco, con una suerte de color madera que a veces logra romper con esa
monotonía. La sinfonía del viento, si se la escucha con detenimiento, invade
cada rincón.
Empiezo a dejar huellas en la nieve que se acumula después de su
suave vuelo por entre los árboles. Me gusta sentir el frío en el bosque. El
frío en el cuerpo, ese que se enfrenta estando arropado, me hace reflexionar
sobre el frío interior, ese que vive allí hace tantos años.
Desde que era joven, desde que tengo memoria, solo pude
encontrar una persona que me miró cálidamente. En mis 73 años de vida, sólo
encontré el amor una vez, y lo dejé ir.
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