miércoles, 1 de agosto de 2012

Hace frío a veces, cuando uno está solo. Hace frío a veces, porque no se siente la ansiedad del momento previo a cumplir un sueño. Hace frío a veces cuando no se siente un abrazo, o una mirada cálida.
Hace frío y las rosas mueren, mientras todo se vuelve gris y blanco, con una suerte de color madera que a veces logra romper con esa monotonía. La sinfonía del viento, si se la escucha con detenimiento, invade cada rincón.
Empiezo a dejar huellas en la nieve que se acumula después de su suave vuelo por entre los árboles. Me gusta sentir el frío en el bosque. El frío en el cuerpo, ese que se enfrenta estando arropado, me hace reflexionar sobre el frío interior, ese que vive allí hace tantos años.
Desde que era joven, desde que tengo memoria, solo pude encontrar una persona que me miró cálidamente. En mis 73 años de vida, sólo encontré el amor una vez, y lo dejé ir.